Se considera que toda arte, todo anhelo, así como cualquier acto y búsqueda aspiran a alguna forma de bien. Por consiguiente, se puede determinar correctamente que el bien es aquello a lo que todas las cosas aspiran.
Dicho de otra forma: el resultado de todas las cosas es el bien y el bien es, a saber, el resultado de todo.
Durante toda mi vida, he tenido la impresión de que podía convertirme en una persona distinta. Pero, al final, por más que me alejara, mis carencias seguían siendo las mismas. En cierto sentido, esas carencias son, en sí mismas, lo que soy
lunes, 10 de septiembre de 2012
1Q84
No había cabida para la indecisión, la desesperación o el arrepentimiento.
Tampoco para la duda metafísica o el conflicto moral.
Palabras pronunciadas, inefables sensaciones, promesas olvidadas, deseos no realizados y anhelos que habían perdido su destino.
Aquellos momentos sellados en su memoria, perdían su esencia poco a poco.
Tampoco para la duda metafísica o el conflicto moral.
Palabras pronunciadas, inefables sensaciones, promesas olvidadas, deseos no realizados y anhelos que habían perdido su destino.
Aquellos momentos sellados en su memoria, perdían su esencia poco a poco.
domingo, 9 de septiembre de 2012
Amor.
-Y no has pensado en investigar qué hace ahora ese chico? No creo que sea difícil enterarse.
-Nunca tuve ganas de investigar.
-¡Qué raro! Si hubiera sido yo, seguro que habría movido todos los hilos para encontrarle. Si tanto te gusta, deberías encontrarle un buen día y declararle a la cara que estás enamorada de él.
-No quiero hacer eso. Lo que deseo es encontrarlo un día, por casualidad. Cruzarnos por la calle, por ejemplo, o coincidir en el mismo autobús.
-Un encuentro del destino.
-Bueno, algo así. En ese momento, le abriría mi corazón: eres el único al que he amado en toda mi vida.
-¡Me parece tan romántico! Pero lleváis 20 años sin haberos visto, quizás su rostro haya cambiado, tal vez no os reconoceríais.
-Por mucho que le haya cambiado la cara, lo reconocería a primera vista. Por eso siempre voy atenta cuando ando por la calle.
-¿Y no tienes miedo?
-¿De qué?
-Pues que de puede que no vuelvas a encontrarte con él jamás. Siendo realistas, las probabilidades de que eso suceda son grandes. Además podría haberse casado o tener hijos...¿ no te asusta pensar que nunca llegues a unirte con la única persona que amas en este mundo?
-Tal vez tenga miedo, pero al menos amo a alguien.
-¿Y si a él no le gustaras?
-Aunque esté sola, mientras ame a alguien con el alma, habrá una salvación. Incluso si no puedo estar con esa persona, si puedo amar a alguien con todo el alma, por horrible que fuera ese alguien, aunque no estuviera enamorado de mí, por lo menos la vida no sería un infierno. Aunque resultaría un tanto triste.
Sólo se que independientemente del momento que sea o de dónde me encuentre,siempre querré verlo.
Me muero por verlo.
Eso es lo único cierto, es lo único de lo que puedo estar segura.
-Nunca tuve ganas de investigar.
-¡Qué raro! Si hubiera sido yo, seguro que habría movido todos los hilos para encontrarle. Si tanto te gusta, deberías encontrarle un buen día y declararle a la cara que estás enamorada de él.
-No quiero hacer eso. Lo que deseo es encontrarlo un día, por casualidad. Cruzarnos por la calle, por ejemplo, o coincidir en el mismo autobús.
-Un encuentro del destino.
-Bueno, algo así. En ese momento, le abriría mi corazón: eres el único al que he amado en toda mi vida.
-¡Me parece tan romántico! Pero lleváis 20 años sin haberos visto, quizás su rostro haya cambiado, tal vez no os reconoceríais.
-Por mucho que le haya cambiado la cara, lo reconocería a primera vista. Por eso siempre voy atenta cuando ando por la calle.
-¿Y no tienes miedo?
-¿De qué?
-Pues que de puede que no vuelvas a encontrarte con él jamás. Siendo realistas, las probabilidades de que eso suceda son grandes. Además podría haberse casado o tener hijos...¿ no te asusta pensar que nunca llegues a unirte con la única persona que amas en este mundo?
-Tal vez tenga miedo, pero al menos amo a alguien.
-¿Y si a él no le gustaras?
-Aunque esté sola, mientras ame a alguien con el alma, habrá una salvación. Incluso si no puedo estar con esa persona, si puedo amar a alguien con todo el alma, por horrible que fuera ese alguien, aunque no estuviera enamorado de mí, por lo menos la vida no sería un infierno. Aunque resultaría un tanto triste.
Sólo se que independientemente del momento que sea o de dónde me encuentre,siempre querré verlo.
Me muero por verlo.
Eso es lo único cierto, es lo único de lo que puedo estar segura.
sábado, 1 de septiembre de 2012
El Teorema de Fermat
Y de pronto, Lisbeth lo comprendió.
La respuesta fue de una sencillez tan abrumadora que la desarmó por completo. Un juego de cifras que se alineaban en serie y, de súbito, se alinearon en su sitio formando una fórmula que más bien debía de verse como un jeroglífico.
Pero Fermat nunca había dispuesto de ningún ordenador y la única solución al teorema proporcionada por Andrew Wiles se basaba en unas matemáticas que no se habían inventado cuando el francés formuló su teorema. Naturalmente, la respuesta era completamente distinta a la de Wiles.
Se quedó tan perpleja por ser la única persona en el mundo que había dado con la respuesta que tuvo que sentarse en un tocón.
Dejó la mirada perdida al frente mientras verificaba la ecuación. ¡Era eso lo que había querido decir! No era de extrañar que los matemáticos se hubiesen tirado de los pelos a lo largo de varios siglos. Luego, soltó una risita.
Un filósofo hubiera tenido más probabilidades de resolver el enigma. A Lisbeth Salander le hubiese encantado conocer a Pierre de Fermat. Un chulo cabrón.
La respuesta fue de una sencillez tan abrumadora que la desarmó por completo. Un juego de cifras que se alineaban en serie y, de súbito, se alinearon en su sitio formando una fórmula que más bien debía de verse como un jeroglífico.
Pero Fermat nunca había dispuesto de ningún ordenador y la única solución al teorema proporcionada por Andrew Wiles se basaba en unas matemáticas que no se habían inventado cuando el francés formuló su teorema. Naturalmente, la respuesta era completamente distinta a la de Wiles.
Se quedó tan perpleja por ser la única persona en el mundo que había dado con la respuesta que tuvo que sentarse en un tocón.
Dejó la mirada perdida al frente mientras verificaba la ecuación. ¡Era eso lo que había querido decir! No era de extrañar que los matemáticos se hubiesen tirado de los pelos a lo largo de varios siglos. Luego, soltó una risita.
Un filósofo hubiera tenido más probabilidades de resolver el enigma. A Lisbeth Salander le hubiese encantado conocer a Pierre de Fermat. Un chulo cabrón.
Pequeños placeres y momentos de inadvertida felicidad.
Es justo al salir de casa.
El sol en la cara. La brisa en el pelo. El cuerpo a tono. Los sentidos alerta.
La sensación de estrenar el mundo, aunque sea el mismo de ayer y de mañana. De que la vida es fácil, y amable, y todo puede suceder aquí y ahora.
Luego vienen las prisas, los peros, los problemas. Pero ese instante de gozosa expectativa no nos lo quita nadie. Es nuestro, es gratis. No es mucho, pero es bueno (y eso no es poca cosa).
Llevamos años amaneciendo con un cataclismo detrás de otro y sin embargo, estamos vivos.
Entonces, ¿por qué no disfrutar de lo que tenemos? De todos los placeres que están a nuestro alcance.
Algunas de las cosas que nos proporcionan mayor bienestar son asequibles para la mayoría. Comer, beber, amar. La belleza, el conocimiento, la sensualidad, la camaradería, la amistad, la ternura, el sexo.
Los deleites sensoriales.
El agua cuando tienes sed, la cama cuando tienes sueño. Hacer el muerto en el mar, las caricias, las hojas en otoño, la lluvia. Levantarte el primero la mañana de navidad y ver los regalos bajo el árbol.
Dormir en sábanas recién cambiadas, que te acaricien el pelo, ver pelis malas de terror con unas palomitas, una siesta en pareja con revolcón y esa deliciosa y feliz ausencia de uno mismo que nos hace creernos capaces de todo.
Esa cosa tan cursi y tan sencilla a la vez que llaman alegría de vivir.
Cada cual tiene su lista de esas alegrías cotidianas que hacen que la vida merezca la pena y lo extraordinario es que casi todos podemos reconocernos en la de cualquiera.
El sol en la cara. La brisa en el pelo. El cuerpo a tono. Los sentidos alerta.
La sensación de estrenar el mundo, aunque sea el mismo de ayer y de mañana. De que la vida es fácil, y amable, y todo puede suceder aquí y ahora.
Luego vienen las prisas, los peros, los problemas. Pero ese instante de gozosa expectativa no nos lo quita nadie. Es nuestro, es gratis. No es mucho, pero es bueno (y eso no es poca cosa).
Llevamos años amaneciendo con un cataclismo detrás de otro y sin embargo, estamos vivos.
Entonces, ¿por qué no disfrutar de lo que tenemos? De todos los placeres que están a nuestro alcance.
Algunas de las cosas que nos proporcionan mayor bienestar son asequibles para la mayoría. Comer, beber, amar. La belleza, el conocimiento, la sensualidad, la camaradería, la amistad, la ternura, el sexo.
Los deleites sensoriales.
El agua cuando tienes sed, la cama cuando tienes sueño. Hacer el muerto en el mar, las caricias, las hojas en otoño, la lluvia. Levantarte el primero la mañana de navidad y ver los regalos bajo el árbol.
Dormir en sábanas recién cambiadas, que te acaricien el pelo, ver pelis malas de terror con unas palomitas, una siesta en pareja con revolcón y esa deliciosa y feliz ausencia de uno mismo que nos hace creernos capaces de todo.
Esa cosa tan cursi y tan sencilla a la vez que llaman alegría de vivir.
Cada cual tiene su lista de esas alegrías cotidianas que hacen que la vida merezca la pena y lo extraordinario es que casi todos podemos reconocernos en la de cualquiera.
Canciones grandiosas.
Siempre que descubro una canción nueva, la exploto. Explotar de exprimir hasta la última gota, de escucharla hasta que los oídos me duelen ,no de bum jajaja (:
Y siempre me acabo cansando.
Pero hay canciones de las que nunca te cansas, que escucharías una y otra vez. Canciones que te han acompañado en muchos momentos importantes de la vida, y, al escucharlas se te eriza el vello de la piel, el corazón late ligeramente más rápido y la dopamina y serotonina se disparan al torrente de sangre que con ese latido más veloz se expande por cada célula de tu cuerpo rápidamente, mientras la mente divaga por los jardines de la memoria, la imaginación, las sensaciones, evocando instantes.
Y siempre me acabo cansando.
Pero hay canciones de las que nunca te cansas, que escucharías una y otra vez. Canciones que te han acompañado en muchos momentos importantes de la vida, y, al escucharlas se te eriza el vello de la piel, el corazón late ligeramente más rápido y la dopamina y serotonina se disparan al torrente de sangre que con ese latido más veloz se expande por cada célula de tu cuerpo rápidamente, mientras la mente divaga por los jardines de la memoria, la imaginación, las sensaciones, evocando instantes.
Así son las cosas.
Y cuando lo pasé tan mal, cuando se me junto TODO LO MALO. Cuando sentía cómo se me desgarraba el corazón y la mente, y con ellos, el resto de las células del cuerpo, pensaba en que el hecho no tener una madre que estuviese allí para abrazarme y consolarme. Y las lágrimas si tu hubieses estado en mi vida habrían sido menos. Y más controlables. Y el dolor de sentirme abandonada de nuevo no hubiese sido ese, porque no conocería esa sensación. Hubiese sido un sentimiento desconocido y menos fuerte. Me hubiese sentido mal y triste, pero no habría identificado el abandono, el final de algo. No hubiese estado hundida durante meses como una autómata.
Y se que por eso, tu tienes la culpa. Y lo pasado según el dicho pasado está, pero cuando no lo pasas en el pasado, te persigue a donde quiera que vayas.
Perdonarte? Con el tiempo,puede ser. Superarlo? Podría ser también, seguramente. Olvidarlo en cambio no. Olvidarlo nunca en lo que me queda de vida.
Se que duele leerlo y ponerse en mi situación. Pero no duele ni una millonésima parte de lo que es sentirte así.
Hay que ser responsable de tus actos, y no esperar nada a cambio de nada.
Ni manipularme. Ni intentar que hable de mí cuando no me apetece. Es mezquino y triste. No querría una madre que sus hijos quisiesen hablarle de ellos mismos porque quieren?
Ahora que quiero conocerla, tu has pensado que para tí pueden empezar a cambiar las cosas, la relación con todos tus vástagos, en especial conmigo. Que puedes dejar de intentar crear precedentes y crear algo de verdad, que sea la base del futuro. Y puedes. Pero el error está en intentar que eso sea a una velocidad que me hace marearme sólo con pensarlo.
Deja que la gente decida por sí misma, como lo has hecho tú sin que te importase lo que pensase el mundo, sin importar las consecuencias. El libre albedrío es importante. Si tu lo has ejercido durante tanto tiempo y se te ha respetado lo mejor posible, respeta el de los demás, sobretodo ante un marrón semejante.
Deja que las cosas sigan su curso y (utilizo una metáfora más), las aguas vuelvan a su supuesto cauce, y que tarde el proceso media vida si tienen que ser así las cosas.
Y se que por eso, tu tienes la culpa. Y lo pasado según el dicho pasado está, pero cuando no lo pasas en el pasado, te persigue a donde quiera que vayas.
Perdonarte? Con el tiempo,puede ser. Superarlo? Podría ser también, seguramente. Olvidarlo en cambio no. Olvidarlo nunca en lo que me queda de vida.
Se que duele leerlo y ponerse en mi situación. Pero no duele ni una millonésima parte de lo que es sentirte así.
Hay que ser responsable de tus actos, y no esperar nada a cambio de nada.
Ni manipularme. Ni intentar que hable de mí cuando no me apetece. Es mezquino y triste. No querría una madre que sus hijos quisiesen hablarle de ellos mismos porque quieren?
Ahora que quiero conocerla, tu has pensado que para tí pueden empezar a cambiar las cosas, la relación con todos tus vástagos, en especial conmigo. Que puedes dejar de intentar crear precedentes y crear algo de verdad, que sea la base del futuro. Y puedes. Pero el error está en intentar que eso sea a una velocidad que me hace marearme sólo con pensarlo.
Deja que la gente decida por sí misma, como lo has hecho tú sin que te importase lo que pensase el mundo, sin importar las consecuencias. El libre albedrío es importante. Si tu lo has ejercido durante tanto tiempo y se te ha respetado lo mejor posible, respeta el de los demás, sobretodo ante un marrón semejante.
Deja que las cosas sigan su curso y (utilizo una metáfora más), las aguas vuelvan a su supuesto cauce, y que tarde el proceso media vida si tienen que ser así las cosas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)