Una vez, hice una cosa.
Salió de mi mente: creé un libro.
Era un libro para mí, para nadie más. Lo usaba para mejorar mi estilo literario, para encontrar lo que más me gustaba, lo que hacía mejor.
Era un libro en el que describía la vida de una chica. Y esa chica, ese personaje que lo tenía todo, o por lo menos todo lo que yo deseaba, representaba mis deseos y un pasado parecido, volcado todo en uno.
Es ficción, y ya ni siquiera me interesa tener la vida que ella tiene en el libro.
Violet (así se llama) es un producto de volcar todas mis inseguridades y quimeras adolescentes.
Lo más importante de todo ésto no era lo que he dicho, sino que me he dado cuenta de que ya no deseo alcanzar la vida que imagine e idealicé para esa chica, y eso, a parte de significar que he madurado, significa que tengo otros sueños imposibles que ya no son esos, que están en mi mente y en algún momento tendré que volver a plasmarlos en papel.
Me apetece hacerlo.
Pero no ahora, ahora es pronto.
Durante toda mi vida, he tenido la impresión de que podía convertirme en una persona distinta. Pero, al final, por más que me alejara, mis carencias seguían siendo las mismas. En cierto sentido, esas carencias son, en sí mismas, lo que soy
jueves, 11 de abril de 2013
martes, 1 de enero de 2013
Carlos Ruiz Zafón.
- Mira que hay gente mala...
- Mala no; imbécil, que no es lo mismo. El mal presupone una determinación moral, intención y cierto pensamiento. El imbécil o cafre no se para a pensar ni a razonar. Actúa por instinto, como bestia del establo, convencido de que hace el bien, de que siempre tiene la razón y orgulloso de ir jodiendo, con perdón, a todo aquel que se le antoja diferente a él mismo, bien sea por el color, por creencia, por idioma, por nacionalidad, o por sus hábitos de ocio. Lo que hace falta en el mundo es más gente mala de verdad y menos cazurros limítrofes.
vive a fondo
Los que mueren de verdad son los que no viven.
Los que se reprimen porque los asusta el qué dirán.
Los que hacen descuentos a la felicidad.
Los que se comportan siempre de la misma forma pensando que no se puede hacer nada diferente, los que piensan que amar es como una jaula, los que nunca cometen pequeñas locuras para reírse de sí mismos o de los demás. Mueren los que no saben pedir ni ofrecer ayuda.
Los que se reprimen porque los asusta el qué dirán.
Los que hacen descuentos a la felicidad.
Los que se comportan siempre de la misma forma pensando que no se puede hacer nada diferente, los que piensan que amar es como una jaula, los que nunca cometen pequeñas locuras para reírse de sí mismos o de los demás. Mueren los que no saben pedir ni ofrecer ayuda.
Paulo Coelho
La pasión hace que uno deje de comer, de dormir, de trabajar, de estar en paz. Mucha gente se asusta porque, cuando aparece, derrumba todas las cosas viejas que encuentra. Nadie quiere desorganizar su mundo, por eso, mucha gente consigue controlar esta amenaza, y es capaz de mantener en pie una casa o una estructura que ya está podrida. Son los ingenieros de las cosas superadas.
Otra gente piensa exactamente lo contrario: se entrega sin pensar, esperando encontrar en la pasión las soluciones a todos sus problemas. Descarga sobre la otra persona toda la responsabilidad por su felicidad, y toda la culpa por su posible infelicidad. Está siempre eufórica porque algo maravilloso sucedió, o deprimida porque algo inesperado acabo destruyéndolo todo.
Apartarse de la pasión, o entregarse ciegamente a ella, ¿cuál de las dos actitudes es la menos destructiva?
viernes, 9 de noviembre de 2012
Para gustos, colores.
No pienso negar nunca más algo que me guste. La gente ha de aceptarte exactamente como eres y si no lo hacen eso significa 3 cosas:
1) Son malas personas. No digo que lo sean siempre sino que, en ese momento, lo son.
2) Intentan imponer sus ideas o moldearte para que te guste lo mismo que a ellos. Nadie es igual y lo siento, NO funciona así.
3) Tal vez pretenden que las cosas que a ellos les gustan, te gusten a ti, o al revés, lo pretendías tú mismo y por eso mientes y niegas algo que te gusta en este mundo. Eso es grave y, además, no va a ningún sitio, por que al final se sigue mintiendo para sostener esa pequeña mentira hasta que ya eso es lo único que haces, y las otras personas lo notan.
Esto te mete en una espiral de caos innecesaria, puesto que te lo podrías haber ahorrado contando simplemente sin maquillar de ninguna forma aquello que simplemente, y por la razón que sea, te encanta y al otro se nota que no. Las relaciones tienen que funcionar con impedimentos, porque si no lo hicieran la vida sería, como suele decirse, de color rosa. Que yo sepa no hay nada aquí que así sea, y de esa forma me reafirmo en lo dicho: no pienso negar nunca más algo que me guste.
1) Son malas personas. No digo que lo sean siempre sino que, en ese momento, lo son.
2) Intentan imponer sus ideas o moldearte para que te guste lo mismo que a ellos. Nadie es igual y lo siento, NO funciona así.
3) Tal vez pretenden que las cosas que a ellos les gustan, te gusten a ti, o al revés, lo pretendías tú mismo y por eso mientes y niegas algo que te gusta en este mundo. Eso es grave y, además, no va a ningún sitio, por que al final se sigue mintiendo para sostener esa pequeña mentira hasta que ya eso es lo único que haces, y las otras personas lo notan.
Esto te mete en una espiral de caos innecesaria, puesto que te lo podrías haber ahorrado contando simplemente sin maquillar de ninguna forma aquello que simplemente, y por la razón que sea, te encanta y al otro se nota que no. Las relaciones tienen que funcionar con impedimentos, porque si no lo hicieran la vida sería, como suele decirse, de color rosa. Que yo sepa no hay nada aquí que así sea, y de esa forma me reafirmo en lo dicho: no pienso negar nunca más algo que me guste.
Reflexión seria.
Aquí sentada, frente a la alternativa de una hoja en blanco de la era tecnológica, se me ocurre que soy un ser atemporal. Nadie parece recordar mi pasado excepto yo misma, sólo tengo las pruebas de mi crecimiento y de la evolución de mi cuarto. Y pienso que mientras escribo esto se crea ese pasado que aunque la lógica me hace reconocer que existe, tengo la sensación de que no lo hace, que estoy aquí sentada escribiendo esto como una manera de recordarme a mi misma que en realidad, aunque realmente el pasado existe, es una ilusión creada para engañarme. Y si argumento de esta manera, la verdad es que mi presente y futuro tampoco son gran cosa, porque el presente se convierte en pasado a medida en que sucede. El presente de hace un minuto es el pasado de ahora, cuando ese minuto acaba de suceder en esa línea que yo considero difusa y a la vez extraordinaria que es el tiempo. En cuanto al futuro...es más complicado. Consiste en todo aquello que puedo hacer o las circunstancias que en un auténtico segundo, pueden cambiar mi vida para siempre. En menos de lo que tarda alguien en rascarse algo o beber un trago de agua, la vida puede dar un giro de consecuencias tremendas.
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