Durante toda mi vida, he tenido la impresión de que podía convertirme en una persona distinta. Pero, al final, por más que me alejara, mis carencias seguían siendo las mismas. En cierto sentido, esas carencias son, en sí mismas, lo que soy
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Por qué unas descripciones calan más que otras?
Cayó en el suelo con prosaica irrevocabilidad, el cuerpo flojo y encogido, las blancas manos vacías, la cara inexpresiva y sin conciencia.
Un verbo perdido.
SEDUCIR.
1 palabra, 3 sílabas, 7 letras.
Es algo que ya no se hace, algo que se extravió hace ya bastante tiempo en la inmensidad del cosmos, del tiempo, de las costumbres. Es una lástima. Seducir es un gran verbo, una gran acción que abarca una infinidad de actividades y conceptos. Seducir es en gran parte descubrir a los demás, descubrir lo que eres, lo que puedes ser, definirlo y controlarlo.
Yo quiero que me seduzcan. Es más, lo necesito.
¿Por qué? Por todo lo que implica: por el juego, la caza, la conquista, la plenitud, la fascinación, la sensación de poder, dejar volar la imaginación, la ilusión, la emoción, el entusiasmo por lo nuevo, el placer, la risa, la piel de gallina, el deseo y la atracción penetrantes que brotan del estómago, las sonrisas fortuitas ineludibles a escaparse, la tentación casi insoportable, que arrastra, corrompe y embauca en el mejor de los sentidos, ese que hace a las personas estremecerse.
Por ello me urge la imperiosa e indispensable necesidad de ser seducida, de seducir, de realizar y experimentar todo aquello que conlleva este olvidado verbo.
Vivimos paralizados.
Tememos muchas cosas. El dolor, estar solos, no ser queridos con reciprocidad, el paso del tiempo, la muerte, la tristeza, lo que se sale de lo corriente, lo que no podemos evitar.
Muchas de las cosas a las que más vueltas damos no merece la pena pensarlas o sentirlas. Sólo conllevan un inmenso sufrimiento, un malestar que nace de la entraña, que punza y atraviesa nuestro cuerpo, que paraliza.
Y así, de esa forma, entre raquíticos instantes que solemos tachar de "felicidad", y una vastedad de desazón y zozobra, vivimos estancados esperando Algo que no sabemos qué es exactamente, y que ansiamos encontrar.
El peor riesgo es achacar nuestros males a la falta de ese Algo, e identificarlo como una carencia o un déficit de ese palabro, esa invención de los mortales llamado amor, porque todo el mundo quiere un amor inolvidable, que le consuma y que, al fin y al cabo, también le paraliza en cierto sentido.
Ya sea por amor, o por vivir sin él, vivimos paralizados.
Afortunadamente, siempre nos quedará el estoicismo.
Muchas de las cosas a las que más vueltas damos no merece la pena pensarlas o sentirlas. Sólo conllevan un inmenso sufrimiento, un malestar que nace de la entraña, que punza y atraviesa nuestro cuerpo, que paraliza.
Y así, de esa forma, entre raquíticos instantes que solemos tachar de "felicidad", y una vastedad de desazón y zozobra, vivimos estancados esperando Algo que no sabemos qué es exactamente, y que ansiamos encontrar.
El peor riesgo es achacar nuestros males a la falta de ese Algo, e identificarlo como una carencia o un déficit de ese palabro, esa invención de los mortales llamado amor, porque todo el mundo quiere un amor inolvidable, que le consuma y que, al fin y al cabo, también le paraliza en cierto sentido.
Ya sea por amor, o por vivir sin él, vivimos paralizados.
Afortunadamente, siempre nos quedará el estoicismo.
domingo, 8 de diciembre de 2013
jueves, 5 de diciembre de 2013
Can you feel the voltage?
This is not a place for playing solitare.
Individuos, vagando solos por el mundo. Es triste ver lo poco que se puede hacer para satisfacer realmente a cualquiera, incluso a ti mismo.
Siempre queremos más, siempre aspiramos a perfeccionarlo todo, aunque nos contentemos y nos parezcan suficientes nuestros bienes, nuestras situaciones y emociones. Quizá la culminación de todo lo que sucede a nuestro alrededor, y en nuestro fuero interno vaya soldado a nuestra psique.
Y por eso, a pesar de que nunca lleguemos a alcanzar esa catapulta anímica, transigimos y nos amoldamos a lo poco que a nuestro parecer, podemos hacer.
Me refiero a esas pequeñas cosas que, a ojos de los demás y en un momento fugaz, no apreciamos, pero que complacen y pueden llegar a deleitar a otros. Ofrecer algo a alguien, que no es lo que le urge en ese instante, pero que alegra.
Y es eso, lo inesperado, lo que suscita impresión, provocando ésta a su vez un regocijo inconcebible.
Es lo que pone los pelos de punta, esa corriente eléctrica que nos invade.
Individuos, vagando solos por el mundo. Es triste ver lo poco que se puede hacer para satisfacer realmente a cualquiera, incluso a ti mismo.
Siempre queremos más, siempre aspiramos a perfeccionarlo todo, aunque nos contentemos y nos parezcan suficientes nuestros bienes, nuestras situaciones y emociones. Quizá la culminación de todo lo que sucede a nuestro alrededor, y en nuestro fuero interno vaya soldado a nuestra psique.
Y por eso, a pesar de que nunca lleguemos a alcanzar esa catapulta anímica, transigimos y nos amoldamos a lo poco que a nuestro parecer, podemos hacer.
Me refiero a esas pequeñas cosas que, a ojos de los demás y en un momento fugaz, no apreciamos, pero que complacen y pueden llegar a deleitar a otros. Ofrecer algo a alguien, que no es lo que le urge en ese instante, pero que alegra.
Y es eso, lo inesperado, lo que suscita impresión, provocando ésta a su vez un regocijo inconcebible.
Es lo que pone los pelos de punta, esa corriente eléctrica que nos invade.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
Me fascina la mente.
La personalidad como enfermedad. Algo que se padece, que se ha desarrollado, que tu entorno te ha transmitido.
Sería una paradoja hasta rozar las lindes del paroxismo.
Pero lanzo una pregunta retórica al mundo, para tener presente siempre esta duda : Soy como soy por cómo me crié (con carencias incluidas), o en reacción a ello? O es batiburrillo de parámetros en teoría inmiscibles?
Sería una paradoja hasta rozar las lindes del paroxismo.
Pero lanzo una pregunta retórica al mundo, para tener presente siempre esta duda : Soy como soy por cómo me crié (con carencias incluidas), o en reacción a ello? O es batiburrillo de parámetros en teoría inmiscibles?
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